UN DELICIOSO VIAJE POR EL VINO Y LA MEJOR GASTRONOMÍA ARGENTINA
1/3/2009



Mientras el presidente norteamericano Barack Obama lanzaba un desesperado salvataje para enfrentar la temible crisis económica planetaria y la desocupación mundial crecía indomable como el monstruoso Alien del filme, un cronista le preguntó con tono serio a la talentosa chef catalana Montse Estruch cuál era el punto de cocción de los garbanzos. Esto sucedió hace unos días en Mendoza, en una de las jornadas del paquetísimo Masters of Food & Wine organizado por el Park Hyatt de Buenos Aires y el Park Hyatt de Mendoza por tercer año consecutivo con el sponsoreo de casi 50 empresas, desde American Airlines y Lan Chile hasta algunas de las mejores bodegas argentinas y la Secretaría de Turismo de Mendoza, entre otras.

Pero volvamos al contraste entre el Apocalipsis y los garbanzos de doña Montse, que ahí está la cuestión. Se sabe que el mundo nos depara desastres y placeres, y lo hace en forma caprichosa. No podemos escaparnos de los primeros y procuramos alcanzar los segundos porque es una forma de atrapar el tiempo, condensarlo durante instantes en esa aguda felicidad que supone, en este caso, un exquisito bocado o un buen trago. Para este cronista, materialista profundo, hay mucha sabiduría, gloria y acaso una parcela de inmortalidad en un sorbo del -por citar uno de tantos- Zuccardi Z 2005, casi equiparable a la visión de un cuadro de Veermer, una escena de Amarcord de Fellini, una sinfonía de Mozart o un poema de Joaquín Gianuzzi. Cada una de estas cosas puede transportarte muy lejos, a extrañas profundidades en las que aparece tu verdadera alma.

Si uno participa de esta filosofía, este Masters es el lugar indicado: lo propuesto por el Hyatt es una sucesión de orgías gastronómicas sin par y también un viaje por delicadas geografías y sabores que indefectiblemente quedarán fijadas en tu recuerdo para la memoria futura. Hay que estar a la altura de esos placeres cuando llegan, ya que allí se dan cita algunos de los mejores chefs y sommeliers del mundo y de estas pampas, varios con estrellas Michelin (máximo reconocimiento que se otorga en este rubro) y todos fatalmente acosados por el sueño de la perfección.



Rarezas en el Palacio



Ya se dijo que el Masters es un festival de sabores y es un viaje: dura seis días (dos en el Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires y cuatro en el Park Hyatt Mendoza, del 10 al 15 de febrero pasados) y allí el viajero -muchos turistas de las Américas y de Europa- participa de una larga fiesta de los sentidos, asistido por más de 40 chefs y sommeliers locales y extranjeros, bodegueros, enólogos, centenares de mozos y una troupe de periodistas especializados en gastronomía de aquí y del ancho mundo. Si hace falta demostrar que el ser humano le está dando más importancia al estómago que al cerebro, pues aquí tenemos un buen ejemplo.

Les cuento cómo es la cosa. Hubo un cóctel de bienvenida que se hizo en el bello Palacio Duhau de Buenos Aires y, al día siguiente, una Wine Spectator Rarities Dinner ("cena de rarezas") servidas por seis chefs internacionales con estrellas Michelin en la que participaron 84 comensales dedicados a saborear las cosas sin tener que tragárselas. Hay una gigantesca diferencia entre esos dos verbos. El tour Buenos Aires culminó con un Wine Seminar (una cata de vinos argentinos de niveles sublimes) ofrecido por Aldo Shom y Marcelo Rebolé (sommelier del Duhau) para sólo 25 personas. Ignoro quiénes fueron, pero esta gente merece mi sana envidia.

No estuve en estas suntuosas ceremonias, pero hablé luego con dos turistas norteamericanos que usaron la misma palabra para calificarlas: terrific. Como se sabe, esto no quiere decir terrorífico sino terriblemente bueno. De ese entusiasmo participó el discurso del gerente general del Hyatt Buenos Aires, Christope Lorvo, que se mostró exultante y feliz por este acontecimiento que, según dijo, "sirve para potenciar aún más estos destinos argentinos que se lucen con dos de sus más grandes valores diferenciales, como son la gastronomía y el vino".