SURGE EN ISRAEL PRIMERA BANDA DE ROCK AND ROLL PARA MUJERES
30/5/2009



Las de religiosas judías de Ashira cumplen los preceptos que prohíben a las mujeres cantar ante los hombres para no provocar su lascivia. Ni siquiera sus maridos, padres o novios, puedan verlas.
Son seis veinteañeras, con faldas largas como manda la tradición, y tres de ellas  las casadas  llevan las cabezas cubiertas con pañuelos o gorros, pero a ninguna le falta coquetería: componen un grupo pionero en la ortodoxia judía al acompañar la temática religiosa con ritmos rockeros.

Una prominente barriga delata que una de ellas está embarazada de nueve meses, lo que no es obstáculo para que se suba al escenario junto a sus compañeras para actuar ante una audiencia en la que no permiten que figuren hombres.

Su público es, así, exclusivamente femenino y probablemente nunca un varón, ni siquiera sus propios maridos, padres o novios, puedan verlas actuar, pues la ley judía (Halajá) dictamina que la voz de una mujer cantando provoca lascivia.

Todos estos ingredientes, a los que se suman canciones plagadas de referencias al Todopoderoso, oraciones y ensoñaciones místicas cantadas con voz angelical acompañada por los acordes de la guitarra eléctrica, hacen de esta banda algo muy especial.
No existe ningún otro grupo femenino de nuestro estilo dedicado al público religioso, afirma orgullosa la violinista Pnina Weintraub, de 24 años, alma mater de la formación.

El proyecto comenzó hace tres años cuando ella y la flautista Yael Taitz, de 25, compañeras de universidad, decidieron poner en pie una banda de rock de y para mujeres.Las dos amigas veían que en la mayor parte de los conciertos las religiosas judías no podían sentirse libres, ni bailar o disfrutar de las actuaciones cuando eran acompañadas por hombres porque no está bien visto, explica Yael, en su noveno mes de gestación.Weintraub, estudiante de musicoterapia, coincide con ella: Queríamos ser alternativa para el público religioso y crear un reclamo cultural para que las chicas vinieran y se divirtieran.
Nombre con gran significado
El nombre de la banda significa literalmente en hebreo cantaré  y fue tomado del libro de Salmos, pero Ashira es también una palabra relacionada con un conocido canto bíblico entonado por una mujer, la profetisa Miriam, cuando los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo siguiendo a Moisés.
Quizá emulando su legado, la cantante Hagit Tawil, la mayor del grupo con 29 años, explica que casi todo el repertorio son canciones que tienen sus fuentes en la Biblia y otros textos sagrados para el judaísmo.

Asimismo interpretan cánticos de la poetisa israelí Lea Goldberg y composiciones propias, algunas de la guitarrista Lia Bagrish, de 22 años y que también forma parte del coro.

Preguntada por si echa de menos a los hombres entre el público, Tawil, la más pizpireta del grupo, afirma sin pudor:  Desde luego que los echo de menos, me gustaría mucho que hubiera.
Pero advierte de que el objetivo de esta banda es cumplir la Halajá y por tanto nos está prohibido cantar frente a los hombres.
Así que nos queda hacerlo lo mejor posible y divertirnos al máximo entre nosotras.
La guitarra Bagrish, de aspecto tímido pero voz desgarradora, dice que formar parte del conjunto es una oportunidad para sacar música realmente judía y un derecho que muchas compañeras en nuestro entorno no aprovechan.
Ashira suele actuar en seminarios y colegios para chicas, y ante jóvenes que realizan el servicio comunitario -alternativo al militar-, aunque también en bares de Jerusalén y próximamente lo harán frente a mujeres de la comunidad ultra-ortodoxa.

El estilo que interpretan es variopinto, desde rock hasta el jazz, pasando por estilos étnicos y música irlandesa.
Tocamos todo lo que nos hace sentir bien, aclara la bajista Inbar Perser, de 22 años.
El grupo trabaja para sacar pronto un disco con canciones propias y, como siempre, para un público femenino.
Será sólo para que lo escuchen mujeres y esperamos que así sea, refiere la percusionista Maayan Schweitzer, de 23 años.De momento, ya cuentan con numerosas seguidoras que no pierden detalle de sus conciertos, como el que dieron esta semana en la Facultad de Música de la Universidad de Bal Ilán (Tel Aviv).
Pese a las estrictas reglas, sólo hay un hombre entre el público, el técnico de sonido, que será reemplazado pronto por una joven aprendiz.