Y AHORA QUE TENGO LA GRIPA AH1N1 , ¿QUE HAGO? LE TENGO EL REMEDIO
17/6/2009



A riesgo de volverme repetitiva y jarta, me toca recordarles que la gripa AH1N1 ya está entre nosotros, viaja en bus, se sienta al lado nuestro en el cine, tal vez comemos con ella en el mismo restaurante y hasta puede estar durmiendo a nuestro lado.
Claro, la idea no es asustarse ni aislarse como ermitaños o cambiar de andén cuando viene alguien mocoso. Nada de eso, de lo que se trata es de ser responsables y de saber qué hacer si el virus se nos pega. Así que si lo coge una gripa macha, piense que puede ser esa inquilina que ya fue declarada pandemia.

Fresco. Está demostrado que el virus es más famoso que mortal. Pórtese como lo ha hecho siempre que tiene gripa, pero mantenga la guardia alta. Seguro que usted solito puede noquear al intruso.
Juicioso. Al primer estornudo chántese un tapabocas y quíteselo solo para comer. Cámbielo a diario y meta el usado en una bolsa antes de echarlo a la basura. Eso es para que no le digan que anda regando virus por ahí...

Quietico. Si tiene gripa deje las visitas para otro día. Quédese en la casa, entienda que ese lugar es el más seguro. Eso sí, limpie con detergente o con una solución desinfectante las chapas, el teléfono, los pasamanos y los elementos que comparta. ¡Vaya pues!

Nada de besos. Si quiere a los suyos no los bese ni siquiera en la mejilla, no los salude de mano, no les dé bocaditos ni comparta sus utensilios con ellos. ¡Ah!, procure dormir solo. No se queje, son solo unos días.

Agüita. Bébase todos los líquidos que se le pasen por el frente: agua, jugos, sopas, caldos, chocolate. Mantenerse hidratado le alivia los síntomas y le ayuda a espantar el virus. ¡Ah!, líquidos no quiere decir traguito.

Deje la dieta. Coma bien, recuerde que la mejor defensa es estar bien nutrido. No se prive de nada. Aproveche.

Alerta. Compre un termómetro y tómese la temperatura. Si pasa de 39 grados y no baja a pesar de los cuidados, vaya buscando el carné de la EPS; si además la tos no para y tiene dificultad para respirar, corra al médico. ¡Ah!, pregúntele: ¿Tendré la gripa esa, doctor?

Nada. Por más que escuche que hay medicamentos para esta gripa, no todas las personas los necesitan. Ni de vainas tome antibióticos ni nada que le ofrezcan las almas caritativas de las farmacias. Déjele eso al médico. No insista.

Colabore. Si alguien más en su casa se enferma, recomiéndele que siga estos consejos y ayúdele a cuidarse. Procure llevar una vida lo más normal posible.

Por último.
No crea todos los cuentos aterradores que oye ni los riegue por ahí. Cuénteles a todos que usted tiene el virus en su cuerpo e insístales que sean precavidos. Hágales entender que una cosa es que deba aislarse y que otra muy distinta es que lo rechacen y destierren. Cuídese y si al leer esto cree que está teniendo un déja vu, tranquilo, yo también lo tuve.